INSERT COIN: Street Fighter II
Pocas cosas me llaman tanto la atención como los videojuegos, y en una de esas conversaciones con amigos empezamos a rememorar aquellos que jugábamos en los arcades cuando éramos jóvenes e impresionables. Tratando de recapturar toda esa aura neostálgica (hey, si Michael Bay puede violar por todos los orificios conocidos nuestros queridos Transformers, y si el 11 puede transportar “That ‘70s Show” a los ‘80s para hacer un pastiche bastardo y aburrido que transforme al gran Red Foreman en Gonzalo Robles para usufructuar de los recuerdos de jóvenes adultos que ahora tienen poder adquisitivo… pues yo, también), hice un listado de aquellos juegos que marcaron mi infancia y adolescencia (y estoy seguro de que a varios de ustedes también). Prepárense, que el listado es largo, así que serán hartas “ediciones”. Originalmente lo iba a llamar “Barato Dispositivo Artificioso Ochentero y Noventero Para Sensibilizar A Lectores Video-Adictos (BDAONPSALVA)”… pero a Spermio le cargan los acrónimos. Así que bienvenidos a…

A través de la ilustre historia de las maquinitas, hay pocos videojuegos que pueden clamar un antes y un después de su incepción. Street Fighter 2 no sólo puede escalar el Everest y gritarlo a los cuatro vientos con el megáfono más potente del mundo, sino que además nadie que lo escuche podría decir lo contrario. En 1991 llegó a nuestras vidas esta joyita, que, como se pueden dar cuenta por el número, era la secuela del menos reconocido SF I (de 1987). El Street Fighter I no es memorable por una sencilla razón: No es un gran juego (principalmente por su jugabilidad… o falta de ella. En serio, si te llegaba a salir un hadouken, había que partir a comprar un kino porque era tu puto día de suerte… a decir verdad tenías más probabilidades de SACARTE el kino que de hacer un hadouken), pero sentó algunas de las bases que se mantendrían hasta el día de hoy: Por ejemplo, la presencia de 6 botones (una innovación a esa fecha, aunque no se encuentra en todas las versiones de este juego), salto y defensa a través de la palanca, y el uso combinado de comandos efectuados por la palanca y los botones con el fin de realizar súper ataques, entre otros.

Ryu y sus masculinos zapatitos carmesí... No hay lugar como el hogar...
Como dije, el Street Fighter no creó el género de peleas, pero lo llevó donde nunca había estado antes. Se repetían los protagónicos, el silencioso japonés Ryu (algo así como Goku, pero con cerebro, buscando siempre un reto mayor, para poder ser el más fuerte), y el presumido estadounidense Ken… **esto debería ser una nota para los que hacen películas de SF: ¡¡ESOS SON LOS PROTAGONISTAS!! ¡¡NI GUILE, NI CHUN LI. ASUMANLO DE UNA VEZ, MIERDA!!**… gracias, tenía que sacármelo del pecho. Y también el jefe jefazo del juego: Sagat, un personajazo (literal, porque es como tres metros de compadre). El tuerto éste es la frialdad y la brutalidad personificada, pese a que nunca más fue EL último a derrotar, el tipo sigue teniendo una presencia que hace temblar a cualquier jugador. Ayuda bastante también el diseño que obtuvo desde el Street Fighter Alpha en adelante (ya que en sus primeras etapas parecía el hermano esteroidado de Dhalsim).

Chucha, un Hadouken... Partiste a comprar un Toto 3
Cuando el Street Fighter II debutó, no dejó títere con cabeza. Estaba a la vanguardia en básicamente todo aspecto: Gráficas inmejorables para la época, un control (finalmente) fluido, una jugabilidad bien pensada, y personajes carismáticos, con una pequeña historia que les da una motivación para participar (aunque la historia general es un pelo floja, en comparación con sus colegas del Tekken o del King of Fighters, sólo por nombrar algunos). Lógicamente, aplastó a la competencia. Su éxito produjo una miríada de clones que tuvieron diferentes grados de éxito. Pero Street Fighter sólo hay uno (de hecho hay caleta –versiones al menos– pero de eso más abajo).

En Street Fighter II hace su estreno en sociedad la que muchos años después seguiría la senda de Catwoman y se convertiría en la “orgullosa” depositaria de su propia película: CHUN-LI, la fantasía erótica de muchos ñoños digitales, y la “primera dama” de los juegos de pelea. Es cierto, ahora hay chicas mucho mejor graficadas y voluptuosas, pero nadie ha logrado ese nivel impacto y el staying power de la china del Spinning Bird Kick. Y a pesar de ser un cliché ambulante, fue uno de los primeros personajes femeninos que servían para algo más que dejarse raptar para servir de carnada para el héroe. Aparecen además: Zangief, un ejemplo que el comunismo, muchas cicatrices, un mohicano y un calzoncillo chiquito pueden hacer un luchador bastante letal; Guile, el über yankee que demostraba que su flash Kick no desafiaba tanto la gravedad como su peinado; E. Honda una mezcla de kabuki con sumo que reivindicó a los gordos de todo el mundo; Dhalsim el flacucho que convirtió al yoga en una forma de patear elongadamente y asar traseros como no se había visto antes; y Blanka el monstruo verde que todos amamos.
Y cada personaje, descontando sus personalidades, instauraron estilos de peleadores: Dhalsim ha sido copiado un millón de veces como el personaje lentote y con miembros que se estiran; Blanka es el santo patrono de los personajes freaks (algo que después casi todo juego tendría); Zangief es el clásico tanque, un monstruo que se ve torpe pero que con 2 llaves te dejaba listo para la foto; Honda y Guile como dos ejemplos de personajes de carga (el “atrás, adelante, golpe” que le dicen). SFII también agregó a cuatro jefes: el villanesco Bison (Vega si nos ponemos puristas), al brutal Blarog (siguiendo con el purismo M.Bison), y al afeminadamente letal Vega (Balrog para los fieles). Lo que pasa es que habían resquemores acerca de posibles problemas legales que podrían tener con Mike Tyson… Mike Bison… Bison-Tyson ¿Captan lo sutil del asunto? El arco argumental que aquí se inicia, nos perseguiría hasta el 2015: La saga de shadaloo (El Street Fighter 3 tiene otro arco… ¿Alguien recuerda de qué se trata?). Y no olvidemos la música, ¡¡Wow!! Hasta el día de hoy vemos el stage de Vega (Balrog para los puristas), y la música levemente españolada comienza a sonar en nuestras cabezas. Simplemente inolvidable.

Shadaloo Class of '91
Desde su debut, no hubo arcade (que se respetara) que no tuviera al menos una copia de este jueguillo. Y no existía casi nadie que no lo hubiese jugado. Los videos se llenaban de flaites que te decían “¿socito le hago la magia?”, “pégale el ouyuket (traducción español-punga punga-español de Shoryu-ken)”, o “te mataron con el chupapoto giratorio (nombre muy poco feliz para el Spinning Pildriver)”. Y ni hablemos de la cantidad de spin-offs y upgrades…
Naaah… sí, hablemos de eso. Después del mega-éxito Capcom exprimió el limón del SF II hasta la última gota, así que tuvimos primero el Champion Edition donde los jefes eran elegibles, luego el SF II’ Turbo (o Hyper Fighting) donde se agregó más velocidad y ataques que se quedarían, e incluso se harían una marca de fábrica de los personajes clásicos (como el kikoken de Chun li, el Yoga teleport de Dalshim, las patadas huracán en el aire de Ryu y Ken, etc.), y si uds. jugaban en los arcades estarán familiarizados con las versiones bootleg: Esas maravillosas y locas versiones donde todos los personajes tenían ataques proyectiles, donde un shoryuken llenaba la pantalla de hadoukens, o Guile podía taparte a Sonic booms, e incluso cambiar de personaje en medio de la pelea… era la locura completa.
Después, mientras regresaba el Mortal Kombat con una historia, gráficas y realmente un juego completamente nuevo, Capcom nos seguía dando un refrito del querido SF. Era la hora del Super Street Fighter II: The New Challengers , donde nuevamente los 8 clásicos volvían, más los bosses… pero esperen, que acá viene la novedad… NUEVOS PERSONAJES: Fei Long (un homenaje/robo a Bruce Lee), Thunder Hawk (el nativo americano que deja chico a Zangief en tamaño, pero con el carisma de un zapallo italiano), Dee Jay (un Kick boxer de Jamaica con chocopanda tropical) y la verdadera vedette de los nuevos muchachos: Cammy, la sexy británica amnésica que pateaba traseros como si fuera hobby. Esta serie también agregó nuevos poderes y profundizó más las diferencias de estilo de Ken y Ryu. Ok, no estoy comparando este juego con el Mortal Kombat -a decir verdad, Street Fighter II (en todas sus versiones) me parece un juego ampliamente superior-, pero ya la cosa se estaba poniendo reiterativa ¿Qué costaba hacer un Street Fighter 3?

Pero esperen, que les quedaba un cartucho más que gastar todavía: Super Street Fighter II Turbo (o Super Street Fighter II X – Grand Master Challenge)… ¿A quién cresta se le ocurren estos títulos? Nuevamente se agregan algunos golpes, cambian algunas secuencias, pero lo realmente importante fue que se agregó la barra de súper-poder (algo que ahora uno da por entendido en cualquier video juego de peleas) y la adición de (redoble de tambores) GOUKI (o Akuma), un personaje misterioso que tenía escrito “Clásico Instantáneo”en toda su espantosa cara. Su look era rarísimo, pero funcionaba a la perfección… vamos, hay que respetar a alguien que usa un cordón como cinturón (digo, nuestro otro referente que hacía lo mismo se llamaba Mandolino), chalitas, y un peinado que avergonzaría a Benimaru, pero aún así conseguía verse intimidante.

Fei Long a punto de conocer a su creador... Bruce Lee.
17 años después de su mega-exitazo, los muchachos de Capcom (gran empresa de videojuegos, pésima soltando licencias a la pantalla grande), sacaron el Super Street Fighter II Turbo HD Remix (En serio ¿Quién sale con estos nombres? ¿¿Capcom tiene un departamento de nombres ridículamente largos??), donde la gráfica ha sido completamente enchulada — y en opinión personal es una joyita–.

Y el juego de la película de Jean Claude Van Damme, pues NO, NO CUENTA, así que sólo recibirá estas líneas: ES UN ASCO, ES EL HIJO BASTARDO DEL MORTAL KOMBAT CON SF, nada más que eso.
SF II es como “Psycho” para el género del suspenso, es un punto de inflexión, una referencia obligada para jugadores y creadores por igual, un juego que inició un movimiento, que generó un millón de clones pero que jamás ha sido igualado, que ha sido homenajeado, y que ha influenciado a virtualmente todo el género, incluso a sus propias secuelas… que han sido buenísimas, pero nunca volvieron a tener ese mismo punch, esa misma sorpresa e impacto que sufrimos al sentir los elefantes en la etapa de Dhalsim, escuchar los alaridos de Vega, o estar apunto de ser destruidos por el psycho crusher.
All Hail SFII.
OUYUKET!!!!







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