TOP 15: Series Animadas Basadas en Comics de Superhéroes – Parte 2

Ok, aquí estamos con la segunda entrega de nuestra lista con las mejores series animadas superheroicas para la tele. A continuación los números 10 al 6:
10.-Batman: The Brave and The Bold
¿Quién daba un veinte por esta serie? ¿Ah? Ciertamente, no Spermio. En cuanto se hicieron públicos los diseños que tendría la animación, a los fans nos empezó a correr un sudor frío por la espalda. Era ESA interpretación de Batman, ESA que odiamos (sí, ESA, ustedes saben cuál es), ESA que reúne todos los aspectos que convirtieron a uno de los mejores personajes de ficción en un chiste, pero de esos malos, de los que te ríes, no con él, sino de él (pero… seamos justos, fue ESA versión la que lo hizo así de famoso). Temíamos lo peor, pero contra todo pronóstico, The Brave and The Bold -campy a más no poder- ha probado a pulso ser uno de los productos más entretenidos y entrañables que haya producido la Warner para la tele: Batman -el solitario más inconsecuente de los comics- haciendo equipo con una serie de luminarias del universo DC. Simple y al punto. Acción pura y dura para niños con un “edge”, así que un adulto puede disfrutarlo también. “¿Cómo puede ser esto?”, preguntarán. Bueno, gran parte del éxito se debe a James Tucker, que destila su amor por la silver age y la serie del guatón West, de forma genuina, hacia su creación animada. Con “The Batman” -que, si bien tuvo más de un episodio notable- se notaba que había algo raro, como que los creadores no se sentían del todo cómodos trabajando con Batman y su mundo, no los entendían bien, quizás nunca habían leído un cómic, y todo lo que sabían del personaje era por la serie de los ‘60s o la películas de Burton/Schumacher. The Brave and The Bold, en cambio, exuda por cada poro autenticidad y cariño por los personajes (y por personajes nos referimos a todo el Universo DC, porque lo de Batman es sólo el frontis: En realidad, esta serie no es otra cosa que una no muy bien disfrazada carta de amor a DC Comics. Y ese sentimiento se traspasa al espectador). En el fondo, exuda una bien intencionada, legítima y good ol’ fashioned ñoñez… no hay otra forma de ponerlo. Ahora, jamás será del gusto de toda la fanaticada, estamos claros, y no todos los episodios han sido increíbles, de hecho varios han apestado a chango (el de la Cazadora, por ejemplo, que era espantoso), pero en casi nada de tiempo, ha demostrado que suele saber mezclar un montón de aspectos (incluidos los controversiales… especialmente los controversiales) sin restarle respetabilidad al Caballero de la Noche. Echenle una miradita al episodio de dos partes contra El Sindicato del Crimen, o el genial episodio de Bat-Mito (antes de que empiecen a lanzar tomates, está escrito por Paul Dini), y verán de lo que estamos hablando. Además, si todo esto no los ha convencido… ¡¡GNORT!! ¿Necesitamos decir más?
9.-Fantastic Four: World’s Greatest Heroes
Esta serie tiene un problema, y solo un problema… y estamos seguros de que ese problema fue lo que le hizo difícil que encontrara una audiencia: ¡¡EL LOOK ES TERRIBLE! (Jericho-Shatterstar-Heroes Reborn Capitán América con tetas-Superman con Chocopanda terrible). Parece que los FF le hubieran encargado los diseños al Doctor Doom: O sea… ¿¿Johnny Storm con un fauxhawk y cara de mina?? Seguramente los creadores pensaron que iban a matar con el look. Pero -y es pura especulación- quizás resultó ser, en una primera impresión, muy anime para los fanáticos del comic occidental, y muy poco anime (o muy falsamente anime) para los otakus. En fin, si es que puedes pasar de la pinta, verías que de hecho se trata de la mejor adaptación jamás lograda de la primera familia del universo Marvel (y ojo, que FF ha tenido otras dos series animadas bastante respetables: La que pusimos en la primera parte, y la de Hannah Barbera el año del queso, lo que no es poco). Tomando el tono, las personalidades y algunas de las historias más clásicas de los comics, y combinándolas con el típico diálogo de dimes-y-diretes tipo ametralladora que tanto gusta a los escritores para televisión de hoy en día, FF:WGH logró capturar el espíritu original de la creación de Stan Lee y Jack Kirby mejor que ninguna, y es un testamento de todo lo que las películas debieron (o al menos pudieron) haber sido, y no fueron. Johnny y Ben, como siempre, se roban el show, pero el verdadero reto en una adaptación de los cuatro fantásticos, rara vez suele estar en ellos, sino en los otros dos más aburridos miembros. Aquí, Sue sí es creíble como el cable a tierra del grupo (y tiene bastante más personalidad que en cualquiera de las encarnaciones previas), y Reed conserva sus características de profesor distraído, sin perder carácter y esa determinación tan suya que lo hace el líder natural de su grupo (a diferencia de la blanda interpretación de Ioan Gruffud en las películas). Y Doom, bueno, es Doom. Eso siempre es un plus (¿Recuerdan los tiempos previos a Julian McMahon y los bodrios fílmicos? ¿Esos cuando una buena traslación del villano Marvel número 1 a cualquier otro medio era algo que se daba por hecho?.. Aaah, buenos tiempos). Lamentablemente, esta serie fue inceremoniosamente sacada del aire en yankilandia, sin que se emitieran la totalidad de los episodios producidos. Pero por lo visto, fue lentamente captando seguidores, y luego de las repeticiones y de los dvds, se convirtió en algo así como una serie de culto, y se supone que este año deberían emitirse los capítulos restantes. ¿Quién sabe si este extraño producto amerianime escrito por estadounidenses pero animado por franceses hace un “Padre de Familia” y vuelve de la cancelación? No lo creemos, pera estaría bueno, porque el elástico y compañía necesitan recuperar algo de respeto en algún medio masivo.
8.-Spectacular Spider-Man
No es que los creadores sean sobrados: Esta interpretación de Spider-Man es efectivamente espectacular. Desde los créditos, que incluyen por primera vez a Steve Ditko como co-creador, en adelante, Spectacular es de lo mejor que le ha pasado a Spider-Man: Annimación muy fluida, un look bastante propio, historias bien trabajadas, y un sentido de “Sabemos lo que estamos haciendo, y lo que estamos haciendo va para largo, así que relájense y disfruten” que no se veía desde las “Gárgolas” (cosa que no es antojadiza, porque su creador, Greg Weisman, es quien está detrás del proyecto). Efectivamente, parece que fuera una serie que tiene un plan, y que viene gestándose desde el episodio 1, introduciendo gradualmente personaje tras personaje, y tomándose el tiempo para desarrollarlo y, finalmente, transformarlo en villano (hey, estamos hablando de Spider-Man, 9 de 10 secundarios se vuelven súper-criminales de un momento a otro). Spectacular además, logra con gran maestría la cuota justa entre producto infantil y sueño húmedo para fanáticos. Este es, entonces, un programa que tiene pasta para ser, a todas luces, lo que Batman: La Serie Animada es para el Caballero Oscuro… pero con la ventaja de que sus creadores han podido observar cuáles son los errores que han cometido las animaciones que le han precedido. Lo único que Weisman -a quien le encanta tomarse su tiempo para ir del punto A al punto B con una historia- nos pide como espectadores, es paciencia. ¿El problema, sin embargo? Su fuerte está resultando ser su peor debilidad: Weisman puede no tener más tiempo: En este momento su producción está detenida, y se especula que quizás puede ser la primera baja producto de todo el torbellino generado por el asunto Disney-Marvel, lo que si bien una pena, no sería la primera vez que ha pasado con series Marvel -Silver Surfer también tenía una calidad bastante alta, pero fue emitida durante los peores momentos financieros de la casa editorial, allá a fines de los ’90s-. Pero si se renueva la producción (y estamos cruzando los dedos para que así sea), nos jugamos nuestras fichas porque aprovechará la oportunidad y seguirá (apropiadamente) escalando lugares en la lista.
7.-X-Men
A principios de los ‘90s, la animación (occidental, eso es) estaba poco menos que en su punto más bajo. Con la génesis, sin embargo, de series como Los Simpsons o Ren y Stimpy, este medio rápidamente fue gozando de un revival, recuperando algo de esa dignidad que había perdido entre tanto clon de Scooby-Doo y comerciales de media hora. Pero todos los shows que estaban cambiándole la cara a la animación, tenían un punto en común: Eran comedias. Era necesario, entonces, contar con animaciones de calidad, pero que fuesen dramas. Y dos series, que apropiadamente eran de superhéroes, responderían la llamada de auxilio. Una viene más arriba en la lista. La otra, es la que ocupa esta casilla: X-Men. Tomando los no menores riesgos de: 1) Que protagonizara un dibujo animado para niños un grupo de desconocidos (relativamente hablando, por supuesto, eran famosos pero sólo dentro del círculo comiquero. Y todavía faltaba que Bryan Singer y compañía llevaran el equipo a la pantalla grande); y 2) Trabajar en arcos argumentales largos, que se extendían por varios capítulos (en contraste con el formato episódico unitario que poseían la mayoría de los programas de la época). Y los riesgos valieron la pena. X-Men fue de menos a más, primero probando el agua con el dedo (los primeros capítulos son ahí nomás, la verdad), y después lanzándose de un chapuzón, adaptando las sagas más memorables de los X-Men (si bien con sus propios giros y cambios, pero nada que lo apartara demasiado de la esencia del grupo de mutantes de la época), atreviéndose a contar historias mucho más adultas de lo acostumbrado en la tele de la época y presentando de paso a los mutantes al público mainstream. Todo eso aderezado con una cuota insana de cameos de mutantes y otras luminarias Marvel, lo que hacía las delicias de los más entendidos en el tema. Quizás su mayor problema estaba en la animación algo tiesa y poco original (o sea, todos los dibujos de acción de la época lucían igual, e incluso en la última temporada trataron de corregir este aspecto, con un éxito limitado), pero la verdadera fuerza del show se encontraba en los guiones y desarrollo de personajes. Enrevesada, profunda, arriesgada, X-Men fue (merecidamente) un éxito, y preparó el camino para el resto de las series que osaban ser algo más que sólo simples monos para pendejos wevones. Sólo como anécdota, cuando se emitieron en Japón, los nipones reemplazaron el típico opening (el de “Equis-Men”) con un par de su propia factura. Y los resultados son, bueno, bastante superiores.
6.-X-Men: Evolution
Había que aprovechar. Los X-men brillaban con fuerza en la taquilla de los cines, y Wolverine es el mejor en lo que hace: venderse. Se hacía obligatoria una revisión de la serie mutante original, pero esta vez corrigiendo los problemas que presentó su primera iteración (entre otras cosas, esperablemente, la animación). Por lo mismo, en el año 2000, la mano de Avi Arad (el productor audiovisual marvelita por excelencia), reclutó varios talentos que trabajaron con el animador/productor Bruce Timm para el Timmiverse (o sea todas las series DC con el mentón cuadrado) y les encomendó un makeover mutante absoluto. Sin mucho hype, X-Men: Evolution partió desde abajo y en silencio, pero siempre haciendo un buen trabajo; respetando la fuente original y siendo lo suficientemente independiente para modernizar cánones pasados de moda (si pecaba de algo la serie animada primigenia, es que bebía demasiado de las historietas de fines de los ochentas y de la primera mitad de los ’90s, no el mejor período para los mutantes… o para el cómic en general). Duró cincuenta y dos episodios (cuatro temporadas) con una calidad excelente (ganó el Emmy dos veces), siendo su mayor aporte la reestructuración de la Escuela de Gifted Mutants con todo un ambiente de high school actual, incluso superponiéndolo muchas veces por sobre el alma superheroica original de Stan Lee. Para lograrlo, rejuvenecieron al 90% del cast; los únicos adultos del equipo eran Xavier, Tormenta, Hank McCoy y Logan. Pero qué gustazos se dieron: Forge, los Morlocks, Apocalipsis, incluso el Capitán América (con la voz de David Hayter, la misma de Snake en Metal Gear y quien fue el guionista de la primera y segunda película de los mutantes) y Nick Fury aparecerían de invitados en episodios de maravilla. Además, ha sido la serie más salomónica en lo que se refiere a repartición del protagonismo entre sus personajes, y la adaptación menos Wolverine-céntrica jamás producida (lo que no deja de ser paradójico y arriesgado a la vez, considerando toda la exposición que tenía Hugh Jackman en la primera película… y luego en todas las otras secuelas). Finalmente, y como gran corona, en la continuidad oficial de los X hasta añadirían un personaje original de la serie: X-23, la clon de Wolverine (peor suerte tuvo Spike, que sólo apareció como cameo en la triste X-men 3)… si esas inclusiones no son indicativo de que se está haciendo algo bien con el producto, no sabemos qué lo sea. Se sobreentiende que es un paso adelante para Marvel en materia animada: el mismo título, desde un comienzo, ya nos lo decía todo.
Sigue este link para ver la primera parte de nuestra lista: http://www.spermio.com/portal/?p=2613




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