TOP 15: Series Animadas Basadas en Comics de Superhéroes – Parte 3

Posted 15 Julio 2010   Noticias

Pan26

Y llegamos al final, es hora de conocer la crème de la crème, las que han marcado un antes y un después, las que no han dejado a nadie indiferente, las mejores, las más influyentes e interesantes series animadas superheroicas para la tele, en la última parte de nuestra lista:

5.-The Tick

Justo en el momento en que los superhéroes comenzaban a poblar la pantalla chica, mirándose el ombligo entre ellos, orgullosos de tener series animadas dignas, tenía que aparecer alguna parodia que les recordara a los hípertipos, que a pesar de todo, no son más que simples hombres en mallas saltando de edificio en edificio. Y nadie captó lo absurdo del género con más estilo que La Garrapata (aunque Fenomenoide y Darkwing Duck le seguían de cerca). Tan surreal como Monty Python, Kids in The Hall o Plan Z, The Tick se convirtió en el párele que estaba necesitando el medio, además de tener la deferencia de no tratar a su público como imbéciles, entregando historias tan hilarantes, como absurdas y geniales. La velocidad de la pelusa (que es mayor que la de la luz, porque uno no se da ni cuenta… y ya tiene pelusa en el ombligo) y extraterrestres que lucen igual que Arthur (el ayudante de la Garrapata, y que lleva un disfraz de polilla, pero que siempre es confundido con el de un conejo), la amenaza de El Terror (un villano que causaba estragos en la Segunda Guerra Mundial, y hoy es casi una momia), el Proto-Payaso, el Dinosaurio Neil, Cara de Silla Chippendale escribiendo su nombre en la luna, un héroe que le pelea a la Garrapata en una disco exclusiva de superhéroes (porque también viste un traje de garrapata y quiere arrebatarle el nombre a nuestro héroe), y por supuesto Die Fledermaus (traducido aquí con el menos ocurrente -pero bastante literal- nombre de “El Murciélago”), la más cobarde iteración de Batman jamás concebida, son sólo algunos de los muchos personajes y momentos memorables de una de las mejores series de los ‘90s. Como diría la Garrapata: SPOON!! (y no… como grito de guerra seguiría no teniendo sentido).

4.-Spider-Man (1994)

O Spider-Man: The Animated Series, como se le llama también… Pocas series hicieron tanto con tan poco. Salida no mucho después del éxito de Batman: La Serie Animada y los X-Men de los ‘90s, el show, al revés de lo que uno podría pensar, en lugar de que la televisora le otorgara más libertad creativa, se la limitó. Esto fue culpa, en parte, de los típicos padres que esperan que cualquiera que no sean ellos eduque a sus hijos. Horrorizados de ver armas más realistas en Batman o un feeling más de culebrón que la serie promedio en X-Men, pusieron un grito en el cielo, y llevaron su alegato a las televisoras… quienes desviaron las quejas hacia los censores. Y los censores, pues, hicieron su trabajo… espectacularmente bien. Les llenaron el estudio de notas a los creativos para que este programa no fuese tan violento como los que le precedieron: Desde cosas típicas (o típicamente ridículas) que aún hoy se ven, como “Los personajes no pueden mencionar matar, morir, muerto o ninguna palabra derivada”, “No pueden usarse armas realistas” o “Los vampiros no pueden morder”, hasta “Cuidado cuando Spider-Man salta de edificio en edificio: No vaya a ser cosa de que se piense que pisó alguna paloma en el trayecto”. True story. Y con todas esas limitaciones, Spider-Man logró salir adelante, a pura fuerza de caracterizaciones, historias bien desarrolladas, un formato serializado que consistía en variados arcos (sistema que comenzó realmente desde la segunda temporada), y bastante respeto por la fuente original. Al igual que con los X-Men, cambió más de una cosa, pero siempre dentro de un contexto que hacía sentido la mayor parte de las veces. Incluso se las arregló para adaptar la escena de la muerte de Gwen Stacy (aunque con Mary Jane en su lugar), sin matarla. Y la presentación de Venom nos sigue pareciendo mejor lograda que en el cómic, o la película (lo que, considerando lo penca que fue, tampoco es demasiado). Spider-Man, quizás por todas las restricciones, el estilo medio Batman: The Animated Series que tenía (a pesar de que intentaba disimularlo), o el abuso de los efectos 3D que se veían mula aún en los ‘90s, ha pasado a ser como el hermano pobre de los cartoons de superhéroes de la época. Y creemos que es muy injusto. Porque una serie que tiene las bolas para adaptar la saga del clon, y que de hecho la haga funcionar, perdónennos, pero es algo para aplaudir de pie, porque ésa no te la hace nadie. Sin embargo, no será la primera vez que el público no sepa apreciar la valía del Hombre Araña. Hasta que salga la serie recopilada en DVD o Bluray (si es que sale), Parker tiene otra razón más para llorar. Pero ésta sería una queja legítima.

3.-Superman (1996) o Superman: The Animated Series

Pocas veces, al Hombre de Krypton, le ha tocado no ser el pionero en algo. Aunque no estar en esa situación suele conllevar que se le compare con aquellos que vinieron antes, también tiene sus ventajas. Batman: The Animated Series, por ir primero, tuvo que luchar por encontrar su nicho, televisivamente hablando, es cierto, pero también creativamente (la primera docena de episodios posee una notoria disparidad en calidad, pero antes, la pura primera temporada de una serie animada tenía como 65 episodios, así que había espacio para ensayo y error). Cuando se anunció que se adaptaría Superman, Bruce Timm y compañía ya iban con los motores calientitos. Estaban en la zona, y como tal, lograron en Superman el producto más constante hasta la fecha del DCAU (DC Animated Universe), más que la Liga de la Justicia o que la serie madre. Donde Batman era principalmente episódico autoconclusivo (había arcos, pero estaban relegados más bien a algunos villanos), Superman iba presentándose pieza por pieza, gradualmente, hasta armar un solo y progresivo gran puzzle (que, sin embargo, era menos hermético que las rendiciones animadas de X-Men o Spider-Man, así que podías empezar a verlo desde cualquier punto de la serie sin perderte). Síganlo del episodio 1 en adelante, y vean como se van sembrando primero y revelando después, la kryptonita, los trajes especiales, personajes como Lana Lang o Brainiac. Pero principalmente, pongan atención a la saga del cuarto mundo de Jack Kirby… despacito por las piedras hasta explotar en el último tercio de la serie de una manera insospechada, desplegando algunos de los momentos más emotivos del Timmiverso. Incluso con los villanos, un departamento que no es exactamente el fuerte de Supes, el programa se dio el trabajo de dotarlos -a la mayoría- de personalidades, looks y motivaciones interesantes. Dígannos que el Luthor animado (ya sea con su voz original, Clancy Brown, o la del doblaje latino, que la lleva casi tanto) no es la interpretación más icónica del personaje, o que el antes mencionado Brainiac no es un mucho mejor revamp, sencillo y lógico, que cualquiera de las miles de reinvenciones que ha tenido en las revistas. Y finalmente, como guinda de la torta, logró introducir dentro de la continuidad comiquera a la villana Livewire y a Mercy, la primera y única cómplice con sesos que ha tenido el calvo en las adaptaciones. La serie, lamentablemente, nunca cultivó demasiado éxito (tuvo una tanda de 52 episodios, que es una cantidad más que respetable, pero que palidece ante los 109 episodios de Batman: TAS y 91 de la Liga, entre cambio y cambio de nombre), pero habemos varios en Spermio que no sólo pensamos que es la mejor adaptación de Superman jamás realizada (integrando los mejores elementos de todas las otras caracterizaciones que le habían precedido), es la mejor interpretación de Superman, y punto. El kryptoniano de este show no era el granjero que recién se baja del tractor, era bien intencionado y creía en las personas, pero distaba mucho de ser estúpido. Y tampoco era el ser invencible con el que resulta difícil identificarse: A este Superman le tocó pasar tremendas penurias, y las enfrentó como hombre, no huyendo a Kryptón (sí… te estamos hablando a ti, Superman de Bryan Singer). Es cierto, es casi un spin-off de la serie animada de Batman, pero ahí donde carece –discutiblemente- de novedad y trascendencia, compensa con una factura a prueba de balas… como el mismo hombre de acero.

2.-Justice League Unlimited

Qué notición que habíamos recibido: Bruce Timm adaptaría la Liga de la Justicia a la pantalla chica. El sueño del pibe. Saltábamos en una pata, no hablábamos de otra cosa, contemplábamos una y otra vez los diseños y videos filtrados a la red… sin embargo, cuando se emitió la primera temporada, lo único que sonó en nuestras cabezas fue un largo y sostenido ¡Cueeek!… Y no es que fueran realmente malos los episodios… eran blandos, mediocres (aún así, todavía ofrecía sus salvavidas, como los de Aquaman o la Liga de la Injusticia, o los de la seudo-JSA). Y quizás era la fatiga de haber producido tantos programas de la misma índole por tanto tiempo, pero ¿Dónde estaba la profundidad marca de fábrica que le imprimían a los personajes, dónde estaban esos capítulos que nos iban a volar la cabeza? Al final de la temporada, a los creativos les quedaba claro que debían recuperar la magia. Y la magia comenzó a darse desde la segunda temporada. Timm y su equipo volvían a entrar en la zona. Una batería de episodios notables se dejó caer, y como no había certeza de que se les renovara el contrato para una tercera, diseñaron un final bastante poderoso (starcrossed, donde se descubre que Hawkgirl era una espía de la raza Thanagariana, la que terminaba invadiendo la Tierra), que servía como posible final de serie. Pero sí se les autorizó una nueva temporada, y fue en ese momento en que, retitulada Justice League Unlimited, Timm y cía se quitaron los guantes: Eliminaron el lastre que significaba que todos los episodios continuaran, y le dieron un ticket de membresía a prácticamente todo el universo DC (los únicos que no aparecieron, o no existían todavía, o no podían ser incluidos por cosa de licencias). El nivel de las historias, diálogos, situaciones y hasta de la animación fue subiendo como la espuma, pero nada nos prepararía para el siguiente paso: La saga de Cadmus. Es este arco que realmente eleva a la JLU al segundo lugar. Un plot que comienza por casualidad, casi como una nota al margen en la segunda temporada, en el episodio de los Justice Lords -la versión fascista de la Liga venida de una dimensión alternativa- y que va cobrando fuerza hasta estallar apoteósicamente hacia la siguiente temporada. Se trataba de una batalla increíble en la que intervienen conspiraciones gubernamentales y cuestionamientos acerca de cuánto poder es saludable que tengan los seres más poderosos del planeta (por bien intencionados que sean), además de Lex Luthor, Brainiac y Amanda Waller, todo con la Liga al centro (enfrentamiento que sacude las convicciones de los propios protagonistas, y provoca de cierta manera un cisma entre ellos, porque los obliga a elegir bandos). Hasta la fecha, no se ha emitido en televisión historia más atrapante, madura, intensa, bien contada y conmovedora, en lo que se refiere al subgénero de los superhéroes. Con Cadmus, los creadores de la serie tocaron el cielo, e instantáneamente convirtieron a la Liga de la Justicia en un clásico. Y así y todo, todavía no terminaban. Ofrecieron una historia notable, que enlaza teóricamente el alfa (Batman The Animated Series) con el omega (Batman Beyond), y que trae consigo una revelación tan sorpresiva como lógica, para cerrar con elegancia el DCAU (porque estaban temiendo que no les iban a renovar una nueva temporada). Y a decir verdad, la serie todavía duró trece episodios más, con también un buen puñado de historias memorables (otras no tanto, la verdad), pero para qué estamos con cosas, nada podía compararse a la penúltima y más gloriosa temporada de la Liga. Es curioso que la Liga de la Justicia reúna los peores (que es cierto, siguen siendo de un nivel alto si lo comparamos con otros programas del mismo género), y los mejores episodios del DCAU, pero así es, y ya hemos demostrado -al incluir a los Cuatro Fantásticos y a Iron Man de los ’90s en la lista- que apreciamos el espíritu de superación… más si nos termina brindando sagas tan soberbias. Qué Civil Wars ni Civil Wars, si se trata de historias de intrigas políticas donde hermanos de armas terminan distanciados por ideologías, dennos la JLU cualquier día de la semana.

1.-Batman: The Animated Series

No podía ser de otra manera… ¿Cuánto le debemos a B:TAS? Piénsenlo con detenimiento: la mayoría de las anteriores animaciones en la lista nunca existirían si no fuera por esta obra maestra original del año 1992, ganadora de múltiples emmys, que desató la locura que tenemos por el murciélago hasta el día de hoy, y lo convirtió, de una vez y para siempre, en el superhéroe favorito por default. No sólo es el génesis de Bats; sino el origen de uno de los grupos de trabajos más fructíferos y profesionales para la animación por TV, el grupo de Bruce Timm y otras luminarias como Paul Dini, Alan Burnett, Andrea Romano, y las inconfundibles voces de Kevin Conroy y Mark “Luke Skywalker” Hamill. Su misión era clara: Reivindicar el universo del orejón, manchado por la visión popular pero ridícula del “Batman West”, proporcionando una adaptación fiel del cómic original… Porque, las películas de Burton, por interesantes que puedan ser, del Batman que conocemos de las revistas tiene poco y nada. Pero vaya si fue más que eso, B:TAS se convirtió sin quererlo, en referente obligado, en genialidad automática: desde sus trabajados diseños de personaje, a los fondos impecablemente terminados, guiones de primera factura, esa ambientación media acrónica, media estilo retro cuarentón-cincuentón y la silueta de una capa inconfundible con ojos blancos… toda pieza fue calzando y forjando una verdadera joyita que incluso insertaría detalles en la propia continuidad del personaje en los cómics (como Renee Montoya, o Harley Quinn). Qué decir con la magia con la que dotó a cada uno de los villanos: La popularidad del Joker se disparó por los aires (siendo que ni siquiera podía matar, por motivos de censura), se trabajó a Mister Freeze hasta hacerlo uno de los enemigos más empáticos de Bats (cuyo guión se anotaría un Emmy), a Ra’s al Ghul (adaptando sagas originales del cómic, escritas por Denny O’Neil), a Dos-Caras (con un origen completamente diferente, pero que entrelazaba con otros episodios y mantenía todo lo que hace clave a este villano en el mundo de Batman), a Poison Ivy (quizás la primera villana occidental abiertamente sexy/horny de la caja idiota), al Pingüino (por fin un verdadero maestro criminal y no un loco over-the-top más), al Acertijo (restaurándolo como una amenaza cerebral y no como un chiste); inclusive a menos conocidos como Maxie Zeus, Hugo Strange, el Ventrílocuo y Clayface; en fin, una galería de villanos que no sólo tuvieron tiempo de brillar, sino de reinterpretarse a sí mismos, irónicamente, más adultos dentro de una serie para niños. Y quizás por ahí es donde radicaba la real diferencia, Batman: The Animated Series, nunca quiso ser una serie infantil, sino sencillamente una buena serie. Kevin Conroy recientemente contó en una entrevista que, cuando el programa estaba en sus estadíos iniciales, un amigo que trabajaba en Disney lo llamó y le dijo “Bueno, hace poco vi unos adelantos de tu nuevo show, y nos acabas de joder a todos”. La primera, la mejor, la más influyente. La que le permitía ser a su protagonista, en partes iguales complejo, brillante, trágico y heroico. La interpretación definitiva del Caballero de la Noche y su mundo. Lo dicho, no podía ser de otra manera.

Menciones Honrosas

El Superman de Max Fleischer que es una joya absoluta (y ojo, fuente de inspiración de Batman: TAS y el DCAU), pero no es una serie en sí, sino un puñado de cortos para cine; Batman Beyond, quizás la exclusión más controversial dado que tiene todo para estar en el top 10, excepto que no está basado en un cómic realmente; Silver Surfer, que tenía potencial tremendo, pero que tuvo el peor timing ever (justo salió cuando Marvel iba derecho a la quiebra), así que quedó truncado; Wolverine and The X-Men, hay algo ahí, pero been there, done that… le falta todavía… hay que ver como se desarrolla; The Batman, que tiene como puntos notables progresión, y más de un episodio genial, pero siempre encontramos que había algo raro en esta serie, a ratos era un regreso al comercial de ½ hora (¡¡COMPRA AHORA A BATMAN TRAJE PARA HIELO!!), y nos daba la impresión de que era el equivalente a Superman Returns, que no adaptaba realmente el cómic, sino la película… con The Batman era como que estaban adaptando la serie de los ‘60s (The Brave and The Bold -lo dijimos antes-, campy y todo, se nos hace un producto más auténtico, fiel y menos marketero); The Incredible Hulk (‘90s), la única serie que va de más a menos: Había cosas interesantes, pero jamás supo conciliar el Hulk clásico con el de David (aunque trató al menos), y en la segunda temporada se fue al carajo (y el no hacer buen uso de nuestra amada y sensacional She-Hulk, aún cuando la convirtieron en coprotagonista, es imperdonable); la Legion of Superheroes, que también le faltaba punch, como que nunca se encontró, a pesar de que lo intentó (kudos por la lenta transformación de Brainiac, though); y Fantastic Four (‘60s), probablemente la serie más fiel a la fuente original de la época, y lo que es más sorprendente, era de Hannah Barbera.

Sigue este link para ver la primera parte de nuestra lista: http://www.spermio.com/portal/?p=2613

Y la segunda: http://www.spermio.com/portal/?p=2674

series superheroicas 3

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