TOP 5: Animaciones Clásicas Basadas en Comics de Superhéroes

La mayoría de las veces -y es una verdad máxima- uno no aprecia que lo tiene. Considerando todo (y aún con cosas como la película del Ghost Rider), es una buena época para ser un ñoño al que le gustan los superhéroes -en cambio, sí es una mala época para ser uno que disfrute los videojuegos (considerando las desastrosas adaptaciones de éstos a otros medios)-. Especialmente, es una gran temporada si disfrutas de las animaciones superheroicas. Por cada Iron Man: Armored Adventures, tienes un Spectacular Spider-Man; por cada mediocre esfuerzo de animaciones para la casa por parte de Marvel, tienes uno más decente de DC (obra y gracia de Bruce Timm y su grupo). Antes -y hablamos de antes de series como Batman: The Animated Series o X-Men, que fueron las que podríamos llamar las dos pioneras o iniciadoras de la corriente moderna de adaptaciones más exitosas y fieles-, la situación era muuuy diferente. Tenías a la Mole transformada en un cabro chico tan anoréxico que haría ver obeso a D.J. Qualls gritando “¡Anillos, de roca la mole quiero ser!” para volver a transformarse en hombre de piedra, a los Tres Fantásticos (la Antorcha Humana brilla por su ausencia) y un robot llamado H.E.R.B.I.E, y cómo no, a los Súper Amigos (digan lo que quieran acerca de la importancia y la influencia de esta serie, pero de que era penca, lo era). Sin embargo, siempre hay productos se destacan, que osan ser diferentes, más fieles, más adelantados, más cuidados, o simplemente, con mayor estilo. Aquí exploraremos las cinco mejores y más importantes (básicamente porque no da para Top 10… a lo más Top 7) animaciones clásicas superheroicas:
5.-The Superpowers Team: Galactic Guardians
Lo decíamos arriba: Qué desastre habían sido los Súperamigos. Oh sí, tenían a todos –o al menos a los más importantes- héroes de la DC corriendo en la pantalla chica, y para la gran mayoría de nosotros se convirtió en el primer referente de los cómics, años antes de que la Editorial Perfil llegara a nuestros kioscos (la serie original data del… uf, tórrido 1973). Reconozcámoslo, los Superfriends eran tan horribles como su nombre: Historias fomes y misiones sin sentido, ridículas y para colmo, simplonas. Eso sin contar lo que ya están pensando desde que escribimos “amigos”; en los jodidísimos Marvin y Wendy, y el aún más jodido Wonderdog, una especie de miembros adolescentes/chantas/detectives/superhéroes que sólo entorpecían al equipo, y que por supuesto, eran creados especialmente para el culebrón. Cuatro años después (en pleno revival superheroico, cortesía de la Mujer y el hombre biónico), los Súperamigos volverían a la carga con “The All New Superfriends hour”, en donde la cosa mejoraba un poco, y ya no aparecían los superchantísimas de Marvin y Wendy… PERO –y por favor mayúsculas en ese “pero”- nos regalaría de una vez y para siempre a los Gemelos Fantásticos y su mascotita espacial Gleek. Oh, por el fantasma del César, que no podamos tener una serie digna del comicbook sin que metan a personajes basura. Aparte de trajes fletos y poderes aún más sin sentido (para que después no digan que convertirse en agua la lleva, sorry Fluid-hombre), aportaban con la media hora final de cada show, que a pesar de sus moralejas mulas, sirvieron para quedarse tatuados en las retinas de la mayoría de nosotros, los que aún juntamos los puños y soltamos la indigna frase de los Gemelos que se pega –o más bien se “activa”- como virus. Uf, pero qué estamos haciendo… desmembramos tanto las partes malas que olvidamos lo realmente bueno. Luego de años de múltiples aventuras sosas, algún que otro homenaje en el “Challenge of the Superfriends” (ésa donde peleaban capítulo tras capítulo con la Legión del Mal, fuckin’ classic), las aventuras de los Súperamigos fueron puliéndose más y más, hasta que por el año 1985, más de diez años de su primera aparición, se dieran un pequeño lujo con The Superpowers Team: Galactic Guardians, lo más cercano a la Liga de la Justicia hasta que Timm y compañía metieran mano. Mucho más serio que sus antecesoras, la última versión de los Súperamigos lo tenía todo (para la época, eso es): Desde episodios con decesos (hasta tiraron una versión previa de “La Muerte de Superman”), hasta el mismísimo origen de Batman (que no había sido tratada por ninguna versión previa del superhéroe), y de paso, también, se enfrentaban al más grande de los villanos Galácticos, Darkseid y sus tropas, haciendo un paneo por Luthor, los clásicos de la Legion of Doom y hasta con el mismísimo Guasón (en su primera y única aparición durante toda la corrida de los Súper Amigos). Entre los héroes, no era de extrañar de ver a Flash (Barry Allen) y Hawkman, más las apariciones de dos adolescentes en la ensalada, Firestorm (aunque este ya había aparecido antes, acá su papel toma primer plano) y directamente de la serie de los Teen Titans: Cyborg. Galactic Guardians fue el poco reconocido escalón entre la infamia y lo poderoso; entre lo pegote y lo realmente heróico. Hanna-Barbera tardaría 10 años, pero finalmente lo lograría.
4.-The Marvel Superheroes (Captain America/Hulk/Iron Man/Thor/Namor)
Uno de los puntos que más se les sueles criticar a las series superheróicas de antaño es que no hacían ni el empeño por apegarse a su fuente de origen. Y así era en la mayoría de los casos. Pero si hubo una serie que rompió el molde, ésa fue “The Marvel Superheroes”, por allá por 1966. Un verdadero antepasado del “motion comic”, la verdad es que no se puede ser mucho más fiel al cómic de origen que esta serie de 195 segmentos de 7 minutos, famosos por su casi nula animación. Pensado como un programa diario cuando recién se emitió en su tierra natal, los héroes que protagonizaban los cortos iban rotando según el día: De esa forma, los lunes se daban capítulos del Capitán América, los martes de Hulk, los miércoles de Iron Man, los jueves de Thor y los viernes de Namor. Claro, cuando nosotros los veíamos, lo hacíamos salpicado, porque donde duraban tan poco, servían de relleno para hacer cuadrar los horarios de la programación del Pipiripao y otros programas infantiles (pero igual llamaban poderosamente la atención). Producidos por la Grantray-Lawrence Animation, la serie solía presentar viñetas estáticas copiadas de los variados cómics escogidos (y a veces dentro de un mismo segmento ni siquiera coincidía el estilo de dibujo, porque las viñetas elegidas eran de autores diferentes. Ej: En algunos episodios puedes ver el Hulk de Kirby en una escena, y la siguiente, mágicamente es el Hulk de Ditko). Si el mono necesitaba hablar, se le movían los labios (y nada más); o si necesitaba mover un brazo, se le animaba crudamente; si corría, pues el personaje se desplazaba como si estuviera engrasado el piso; y así. Era tan pedestre el sistema, que le terminó imprimiendo un sello único e inimitable a la serie. Además, las pegajosas y extrañas canciones ayudaban al proceso, ya que se te quedaban dando vueltas en la sesera (en especial la de Hulk, que tenía unos inexplicables coritos tipo Disney… uups… bueno, ya me entienden). Lo bueno (aunque un poco enredado para aquél que fuese neófito) es que donde era una adaptación casi literal, los guiones eran más profundos que la media de esa época para las animaciones infantiles, transportando a la pantalla chica la misma aura de “héroes conflictuados” y complejos que hizo famosa a la Casa de las Ideas. Además, fue probablemente el primer producto que expuso a la generación de los ‘70s, ‘80s y principios de los ‘90s a personajes Marvel menos conocidos que el arácnido, así que siempre la recordaremos con cariño.
3.-Spider-Man (1967)
Les proponemos un juego. Visualicen a Spider-Man. Vamos, que no es difícil. Proyéctenlo mentalmente, lanzando telarañas por Nueva York, afirmándose de puntas y fierros inexistentes y repitiendo los mismo y exactos movimientos, una y otra vez. Si lo que obtuvieron fue una imagen del Spiderman de los ’90s o incluso el de Sam Raimi, son demasiado jóvenes para conocer la serie desde donde provino toda la personalidad televisiva del arácnido. Es que al compás de su pegajosa/maravillosa/épica canción que compuso el –ojo- tres veces ganador del Oscar, Paul Francis Webster, esta serie se convirtió en la favorita de miles de niños alrededor del globo. Eran otros tiempos, donde Batman aún no aparecía y el arácnido se llevaba toda la atención. Y como no, con una factura barata pero mayor a la que tenían sus contrapartes de los “Marvel Superheroes”, con un traje que sólo en la cara, botas y en las manos tenía telarañas (había que reducir gastos en cada frame) y con tomas repetitivas hasta el cansancio de Spidey agarrándose de la nada, esta serie se convirtió en un clásico instantáneo. La primera temporada lo tenía todo: el drama juvenil infaltable con el sufrido Peter trabajando para el Daily Bugle, J. J. Jameson explotándole encima, su romance facilongo con Betty Brandt, y una galería de villanos traídos directamente desde la serie impresa que tiraban desde el Duende Verde hasta Mysterio. Lo malo fue que al terminar la primera temporada, una de las empresas que lo producían (Grantray-Lawrence, la misma de nuestra serie número 4) se fue a la bancarrota, lo que se notó en demasía con el bajísima nivel de las siguientes dos seasons. Eran tanta la negligencia, que incluso los villanos clásicos del arácnido irían desapareciendo, y todo quedaría en una pelotera de monstruos pencas y disque-magos que no encenderían a nadie. Sin embargo, la gloria ya estaba hecha: era imposible olvidar al único, al amistoso vecino que tenía una cámara gigante y la escondía en su cinturón.
2.-Fantastic Four (1967)
Es realmente curioso que una de las mejores series de animación superheroica clásica haya sido producida por Hanna-Barbera, y a finales de los ‘60s más encima (o sea, antes del debut de los Súper Amigos en la pantalla chica). Y lo que es todavía más raro, es de hecho mil veces mejor que la segunda adaptación animada de la primera familia de Marvel, que era supervisada, por los mismos Lee y Kirby (de hecho contaba con historias del primero y diseños del segundo). Pero es que, como pocas veces visto por la casa de Yogi, aquí sí hubo cariño y atención. De partida, la del ’67 tenía a la Antorcha Humana, y no a H.E.R.B.I.E, así que no hay donde perderse (se cuenta dos historias acerca de esa notable omisión: La primera, y más probable, es que otra productora tenía los derechos de Johnny, así que íncluirlo en el cartoon le hubiese costado una demanda al estudio; la segunda y más ridícula -pero no tanto, cond¡siderando el tren de pensamiento de los censores- era que podía incitar a los niños a quemarse a lo bonzo). Volviendo a la serie que sí nos gustó, los Fantastic Four de Hanna-Barbera era extraordinariamente fiel, aún para los estándares de hoy (aunque no contaba con Alicia Masters… no pregunten). Como sea, esta serie (que contó con los diseños de Alex Toth) entregó una tanda de episodios notables, y todavía ostenta el triste honor de poseer la mejor adaptación de la saga de Galactus que se haya hecho a la fecha (triste porque sus otros dos contendientes son la película, y la espantosa primera temporada de la serie de los ‘90s, así que prácticamente corre sola). Sin sidekicks weones, ni clones de Scooby-Doo, ni nada ¿Si podían hacer cosas así en esa época, cómo entonces es que tuvimos tantas temporada tan malas en los Súper Amigos?
1.-Max Fleischer’s Superman
Puede que ya lo hayamos mencionado antes en otra nota, pero nunca hace daño recordar que a Supes muchas veces le ha tocado la pesada misión de ser el primero en ser adaptado a distintos medio -primero en forma de seriales de radio y mas tarde como cortos animados para cine- gracias a su posición como originador del género superheroico. En lo que hoy se considera como la “Edad dorada” de la animación tradicional, los estudios Fleischer tuvieron la tarea de adaptar al kryptoniano a la animación y hay que decir que lograron un producto que podríamos considerar -ya- como legendario. Con un trabajo de animación cuidadísimo incluso para estándares modernos, música de orquesta acentuando elegantemente cada acción de los personajes, historias relativamente simples y formulaicas, pero claras y bien estructuradas -no nos engañemos: Las historias de Superman de la época, e incluso ahora, nunca han sido Shakespeare, así que en ese momento (1941-43) tampoco se podía pedir demasiado- llevaron a Kal-El a enfrentarse con desastres naturales, científicos locos y robots (claro, en ese tiempo tampoco había amasado una galería de villanos nutrida) siempre salvando a tiempo a Lois y guiñándonos un ojo cómplice al final de cada corto. Esta versión del Supes, de paso, no tenía los niveles de poder casi divinos que se le achacarían luego al personaje, así que era un Superman al que le costaba trabajo ganar al final del día, aún cuando sabíamos que lo haría. Esta aproximación al último hijo de Krypton no solo sentó algunas de las bases estilísticas que seguirían siendo usadas incluso en el presente (más claramente en las primeras temporadas de Batman Animated de Timm, Dini y cía.) pero llegó a influenciar hasta el reboot moderno del personaje en ‘86 de la mano de Byrne, además de un sinfín de otros artistas que, como niños, al ver la tan fluida animación de un tipo con una capa roja -y mucho antes de la película- creyeron que un hombre podía volar.
Menciones Honrosas
Challenge of the Superfriends (El Reto de los Súperamigos) y The Incredible Hulk, cartoon emitido en 1982.

Sigue este link para ver la última parte de nuestro TOP 15 de series animadas superheroicas modernas: http://www.spermio.com/portal/?p=2722
Y los dejamos con un último extra, el tema de Spider-Man que se hizo para el mercado latino (que sin embargo, casi ni recordamos haberlo escuchado), interpretado por el chileno que cantaba prácticamente todos los temas ochenteros de las series animadas, el Capitán Memo:




Very creative,I like it.
Apple now has Rhapsody as an app, which is a great start, but it is currently hampered by the inability to store locally on your iPod, and has a dismal 64kbps bit rate. If this changes, then it will somewhat negate this advantage for the Zune, but the 10 songs per month will still be a big plus in Zune Pass’ favor.